Mausoleum – a film –

Mausoleum01 Mausoleum, video still – Mario Asef © 2013

The gravity of every science lies in the rigorous implementation of its logic. Its principles of verification are inevitably self-referential. This can attest to at least one thing: our existence is the verification of the existence of the cosmos. The scientist’s work could then be equated to that of the translator as he attempts, through his own codes, to unveil the message of the foreign language. For the scientist, however, the foreign language is unknown.

We have learned that deception, dreams and illusions are as fundamental as algebra, machines or the Euclidean space. Since there is no mathematic description of death, someone proposed its nonexistence. Only the fear of death exists, which is even more terrible. The dread of the abyss is the same as that of the unknown.

We have fragmented time into equal numeric portions, dividing the Earth’s movements. We have numbered the beat that determines the rhythm of our bustle. But the most accurate representation of time occurs in death and in the process of organic decomposition –in the constant reproduction and decay of our cells. Time is matter’s internal motor.

There is no fiercer fight than the one against time, even though our defeat is inevitable. Only the sturdiest things persist the passage of time. All the objects filling our museums have been forged through violence, by means of strikes. Like the statue cast in massive granite of King Amenemhet III, they sculpted into his face the features of his successor,thus erasing him from the future. There in lies his real death –we look at the features of one, trying to discern the presence of the other.

True brilliance lies in the unknown, invisible to our eyes but perceptible through our body. If King Amenemhet III could see through his stone eyes, his perception of us, the viewer, would be unrecognizable, even unto ourselves.

Mausoleum02 Mausoleum, video still – Mario Asef © 2013

Translated into English by Paz Ponce Perez-Bustamante and Heba Amin

– versión original en español –

Mausoleum

La gravedad de toda ciencia radica en la implementación rigurosa de su lógica. Su principio de comprobación de la verdad es inevitablemente autorreferencial. Toda autorreferencialidad puede atestiguar al menos una cosa: nuestra existencia es la comprobación de la existencia del cosmos. La labor del científico se podría entonces equiparar a la de un traductor que intenta expresar en los códigos del lenguaje propio el mensaje del lenguaje ajeno; solo que para el científico el lenguaje ajeno es desconocido…

Hemos aprendido que el engaño, el sueño y la ilusión son tan cotidianos como el álgebra, la máquina y el espacio euclidiano. Y ya que no existe una descripción matemática de la muerte alguien propuso que la muerte no existe, solo existe el temor a la muerte que es mucho mas terrible. El terror al abismo es el mismo que al de las cosas ocultas.

Hemos fragmentado al tiempo en porciones numéricas iguales que dividen los movimientos de la tierra. Hemos numerado el compás que marca el ritmo de nuestro trajinar. Pero la representación mas fiel del tiempo se da en la muerte y en los proceso de descomposición orgánica – en la constante reproducción y muerte de nuestras células. El tiempo es el motor interno de la materia. No hay lucha mas feroz que la que establecemos para pretender vencer al tiempo. Aunque solo nos quede la derrota. Solo las cosas robustas subsisten el paso del tiempo. Todos estos objetos que llenan nuestros museos han sido forjados con violencia; a fuerza de golpes. Como la estatua de granito macizo del rey Amenemhet III. Le esculpieron sobre su rostro los rasgos de su sucesor y lo borraron así del futuro. Allí radicó su muerte verdadera. Ahora buscamos en los rasgos de uno la presencia del otro.

El brillo verdadero está en lo desconocido. Lo invisible a nuestros ojos pero audible através de nuestros huesos. En el pensar por ejemplo, que el espíritu del rey Amenemhet III nos mira a través de sus ojos de piedra y lo que él ve es irreconocible aún para nosotros mismos.


42 Comments on “Mausoleum – a film –”

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